Y se vino la noche

15 de stiembre de 2008

La semana pasada repentinamente se hizo de noche en los mercados financieros.

El domingo 7 finalmente cayeron los Goliats. El Gobierno de los Estados Unidos tomó el control de los bancos Fannie Mae y Freddie Mac, en lo que sería el mayor rescate estatal en la historia del país.

Sus principales gerentes fueron despedidos. Adicionalmente, el Departamento del Tesoro asumió de inmediato 1.000 millones de dólares en participación accionaria en cada una de las compañías, que podría ampliarse hasta en 100.000 millones de dólares en cada una.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, dijo que Fannie Mae y Freddie Mac eran tan grandes, que “una caída de alguna de ellas causaría una gran turbulencia en nuestros mercados financieros domésticos y en todo el planeta”.

Como parte del programa de adquisición temporal, el Tesoro estadounidense espera comprar 5.000 millones de dólares en valores con respaldo hipotecario de Fannie Mae y Freddie Mac el mes próximo.

Pese al rescate, las acciones de ambas compañías cayeron fuertemente en la semana: 89,5% en el caso de Fannie Mae y 91% en el de Freddie Mac. Paulson dijo que no podía estimar exactamente cuánto sería el costo del rescate para los contribuyentes. Explicó que sería imposible medir esa cifra hasta que no se conozca la extensión total de la crisis del mercado hipotecario.

El rescate de las dos mayores compañías hipotecarias de Estados Unidos es un síntoma claro del delicado estado de los mercados de capitales, a más de un año del comienzo de la crisis "subprime".

Este mega salvataje, sumado a los pésimos resultados divulgados por el banco de inversión Lehman Brothers, no pasaron desapercibidos en los mercados emergentes. El optimismo inicial fue prontamente sustituido por un sentimiento de “realismo”. Se cayó en la cuenta de que la recuperación de los mercados llevará más tiempo del previsto y que los mercados emergentes definitivamente se van a ver afectados.

Debido a ello, los inversores extranjeros han estado saliendo masivamente de tales mercados, a pesar de los buenos fundamentos macroeconómicos de algunos países como Brasil. De ahí la rápida depreciación de las divisas locales en relación al dólar que se vivió en la semana.


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